OPINIÓN

Canarias pierde 2.896 afiliados a la Seguridad Social en lo que va de año

Todo depende del cristal con que se mire. Esta máxima está plenamente vigente en  nuestros días y más si cabe con la ‘avalancha’ de fuentes informativas que existe y que puede ser consultada. El mundo 2.0 ha permitido que la globalización se haya acelerado y esté plenamente instaurada. Así mientras para unos el vaso está medio lleno para otros está medio vacío y volvemos al verbo depender como origen de todas las cosas. 

El caso es que si bien, los datos de empleo registrados en el mes de abril en la Comunidad Autónoma de Canarias no fueron malos, si se miran bien puede haber sorpresas. Cuando la afiliación a la Seguridad Social va bien se convierte en el clavo al que se agarran unos y otros para convencernos de que ése es el dato bueno, el que vale por que a la postre viene a decirnos que son esas personas las que realmente están contribuyendo ‘al sistema’. 

Pues bien, ojeemos lo que ha sucedido en las Islas los últimos meses al respecto. Nos encontramos con que la caída en abril de afiliados fue leve, mínima (un 0,10 por ciento) para situarse en los 664.826 afiliados. Puede que la cosa no vaya tan mal  como quieren hacernos creer. Visitamos marzo, entonces había 665.481 afiliados, pero es que durante esos días se habían sumado algo más de 2.500 personas (+0,38 por ciento). 

¿Y entonces? Cada vez son más los contribuyentes. En febrero también hubo subidas, pero el problema fue que en enero el ‘batacazo’ fue muy duro. El archipiélago terminó diciembre de 2013 con 667.722 afiliados a la seguridad social, pero al mes siguiente (enero) perdió por el camino 6.512 con lo que las subidas de febrero y marzo no han sido suficientes para amortiguar el golpe. Y concluimos con que de noviembre de 2013 a abril de 2014 poco ha cambiado, bueno sí, entonces había cien afiliados más. 

Y los días siguen pasando, sucediéndose uno tras otro. Y todo vuelve a depender de qué dato quiera observarse. Porque claro está, ahora sería oportuno describir a cada afiliado. ¿Son iguales los de antes a los de ahora?, ¿contribuyen lo mismo?, ¿vienen para quedarse? El caso es que en lo que llevamos de  2014, el 11,37 por ciento de los contratos firmados en el Archipiélago fueron indefinidos, es decir uno de cada diez, frente al 8,89 por ciento estatal. 

En total, se firmaron 46.860 contratos durante el mes de abril (un 2,66 por ciento más que en marzo), pero de ellos sólo 6.011 fueron indefinidos (12,8 por ciento). Y detrás de cada número, una persona y sus circunstancias. Y el tiempo pasa y, luego viene la EPA y nos dice que si hace un año el 72,5 por ciento de los empleados en las Islas poseía un contrato indefinido ahora es el 69 por ciento. Y todo depende…

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El pan y la sal: Renta básica

El momento actual permite trazar imposibles, soñar con utopías, para acto seguido pisar suelo y comenzar a andar para realizarlas, hacerlas verdad. En este proceso se encuentra la iniciativa legislativa popular (ILP) para establecer una renta básica estatal. 
Se trata de una iniciativa ciudadana para combatir el desempleo, la pobreza y la desigualdad y que quiere llegar primero a las personas sin ingresos o que perciban menos de 645 euros al mes (Salario Mínimo Interprofesional). Sus impulsores son el Movimiento Contra el Paro y la Precariedad y plantean algo ‘revolucionario’: que aquellos que no tengan cobertura por desempleo ni dispongan de otros ingresos reciban una renta. 
Hay quienes rechazan la propuesta ya que plantean que los beneficiarios, que bien podrían ser capaces, pasarían a ser dependientes o que aquellos trabajos  más ásperos o desagradables sólo sean realizados por aquellos que no tengan la condición de ciudadanos. En esta línea, insisten los contrarios en que se atraería a inmigrantes que no contribuyen o que se dejarían de financiar otros programas que sí tienen eficacia para alcanzar la ansiada igualdad.
Pero estos planteamientos pueden ser y son meridianamente contrarrestados. Se insiste en que la capacidad económica reduciría las gravísimas tasas de desigualdad y erradicaría que se admitan condiciones laborales deplorables. En esta sintonía plantean que se reduciría al mínimo la economía sumergida y que el autoempleo sea tan arriesgado. Y para zanjar la cuestión recuerdan el párrafo 3 del art. 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes que viene a decir que el derecho a la vida también incluye que cada persona tenga el mínimo vital de subsistencia
Quién sabe qué sucederá en la tramitación legislativa de esta ILP en las Cortes, pero lo que está claro es que hay corrientes alternativas que plantean opciones a la salida de la crisis frente al discurso de la austeridad.
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El ama de casa cuidadora ha resucitado


A estas alturas de la película, no hay quien dude de que la crisis bien podría ser un invento del Maligno. Y en esta tesitura y puestos a imaginar por qué no asegurar que la crisis ha resucitado, entre otras cosas, el papel del ama de casa cuidadora. Todo ello aderezado con unas peores condiciones de los empleados/as del hogar, más de 10.000 en Canarias. 
Esta complicada coctelera cristalizó en realidad a través de un informe del Centro Reina Sofía que augura que en el horizonte 2018 aumentará la dependencia económica de los jóvenes hacia sus padres y abuelos (apoyos económicos fundamentalmente) a su vez que ellos contribuirán al cuidado de esos mayores, de los cuales recibirán el patrimonio inmobiliario disponible y en cuyas rentas se apoyarán. Es aquí donde se nos descubre un nuevo concepto: familias tipo sándwich, que son aquellas de hogares en los que conviven abuelos, padres, hijos y nietos, y son los integrantes de la generación intermedia –en especial las mujeres– quienes asumen el mayor peso de las responsabilidades de cuidado para sus ascendientes y descendientes. 
Las mujeres son las que continúan abandonando su empleo por las tareas de cuidado. Ello impulsado por la supresión de las medidas políticas que iban dirigidas a su inserción laboral. Ante una situación de necesidad de cuidados, la brecha salarial entre hombres y mujeres contribuye a que sea la mujer la que deje su puesto de trabajo o reduzca su jornada. UGT constató recientemente en un informe del que ya hemos dado cuenta en meridianocanarias a partir de datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2011 (publicada en 2013) que las mujeres siguen cobrando menos que los hombres: un 22,9% de media, 0,5 puntos más que el año anterior. Y esta realizad viene acompañada por la precarización. 
A principios del pasado mes de marzo la UE instó a España a suscribir un convenio de la OIT sobre el trabajo decente para los empleados domésticos. Parece evidente para este organismo internacional que el régimen de empleadas de hogar tiene grandes desequilibrios e injusticias, las trabajadoras sufren desprotección y apenas tienen garantías. Se dan condiciones de semi-esclavitudy servidumbre considerándose su situación de trabajo irregular como anacrónica y corrupta. 
La OIT sólo busca garantizar condiciones dignas para impedir abusos y recomienda los trabajadores domésticos realicen: horas de trabajo razonables; descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas; un límite a los pagos en especie; información clara sobre los términos y condiciones del empleo; respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (incluyendo la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva); y se establecen normas relativas a la contratación externa.
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La enésima promesa: 404.000 empleos

Muchos analistas coinciden en señalar que en 2013 bajó el paro en España en igual proporción al número de personas que se marchó, es decir, 125.000 personas. Con tanta cifra, uno ya no sabe si ese balance es positivo o no, si está envenado o no o si acabará finalmente con todo. 
 
El caso es que a pesar de todo durante el último Debate de Estado de la Nación el presidente del Gobierno afirmó que no se dará por satisfecho ni descansará “hasta que el peor rostro de la crisis, que es el paro, comience a disminuir con fuerza”. Meses después, los números siguen sin cuadrar. El pasado mes de marzo el Centro de Predicción Económica (Ceprede) fue quien afirmó, según sus cuentas, que el saldo laboral del jefe del Ejecutivo es que acabará la legislatura con 285.000 parados más y 766.000 ocupados menos. 
 
Esto no quiere decir otra cosa más que se crearán 404.000 empleos hasta el final de la legislatura, pero se finalizará el mandato con más paro del había. Para este año prevé este organismo la creación de 150.000 empleos y para 2015 estima un crecimiento del empleo más constatable, concretamente, 250.000 puestos de trabajo netos. En total, de aquí al final de la legislatura Ceprede augura que se crearán unos 404.030 nuevos empleos. Por su parte, el Gobierno defiende que esta mejoría se debe principalmente a su reforma laboral. 
 
Los ciudadanos siguen a la espera. Nosotros anotamos los números para evaluarlos cuando toque.
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Trabajadora y pobre

El Decreto Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral aprobado por el Gobierno de la nación ha cumplido dos años y sus efectos no han dejado de sentirse. Nadie ha escapado a ellos, pero a unos les ha perjudicado más que a otros. Eso ya es constatable. En un primer momento parecía evidente que iba a desincentivar el empleo femenino y precarizarlo, al establecer una serie de medidas restrictivas para el conjunto de los trabajadores y hacer desaparecer otras de impulso al empleo que existían anteriormente. 
Asimismo y en esta estela la reforma carecía y carece de cualquier reconocimiento a las especiales dificultades con las que tienen que enfrentarse las mujeres en general y que hasta ahora han sido reconocidas expresamente y han sido objeto de actuaciones de fomento del empleo. 
El tiempo se ha ido encargado de desvelar los números, de dejarlos al aire. El sindicato UGT quiso ponerlos al sol y el pasado mes de febrero hizo público un duro informe en el que corroboraba que la situación laboral de las mujeres ha empeorado en los últimos meses. El número de mujeres que trabajan a tiempo parcial es casi el triple que el de los hombres, y cobran 85 euros menos de media al mes; Las mujeres con elevada formación académica, que se dedican a actividades profesionales, científicas y técnicas, por realizar un trabajo de igual valor reciben un 30% menos de salario; y la brecha salarial es de un 22,99 por ciento de media anual, por lo que las mujeres españolas tienen que trabajar 84 días más que los hombres para percibir el mismo salario. 
Cifras y números que a veces hacen olvidar que detrás o delante hay seres humanos. Una trabajadora de cada cinco percibe la mitad del SMI 322 euros y el 71,81 por ciento de las mujeres con una pensión de jubilación percibe unos ingresos igual o por debajo del SMI mientras que en el caso de los hombres es de sólo un 24,48 por ciento. 
Lo peor es que todo ello sólo lleva a un lugar: la pobreza, pero ésta es más virulenta ya que el empobrecimiento de las mujeres tiene un efecto multiplicador: se acrecienta en los casos en los que se tiene hijos e hijas, u otras personas que dependen de sus salarios. Con estos mimbres no cabe duda de que las familias que dependen de los ingresos de las mujeres son más pobres.

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