SOCIEDAD

Más de 11.500 niños canarios desayunan en el colegio ante la falta de recursos de sus familias


La tasa de pobreza se sitúa en el 28,4% en las Islas

El 16,1% de los alumnos tiene ‘cuota cero’ en los comedores

Corría el mes de septiembre de 2010 cuando el Gobierno de Canarias afirmó que la función de la Consejería de Educación no era dar comida, sino formar. “Aunque este servicio (el de comedor) es importante, no es el esencial”, dijo entonces la exconsejera del área Milagros Luis Brito. El Ejecutivo regional salía así al paso de las críticas por la reducción de este servicio, fruto de los primeros recortes.
 
Mucho ha llovido desde entonces, casi cuatro años después el Gobierno de Canarias ha admitido en reiteradas ocasiones que en la Comunidad Autónoma hay alumnos que “asisten a su centro escolar sin el suficiente aporte nutricional que proporciona el desayuno” y por lo tanto se apunta como un logro la puesta en marcha del plan de ‘talleres de inmersión lingüística y comedores sociales’ el pasado verano. Según los datos del Gobierno, en julio de 2013, asistieron 5.944 menores y al mes siguiente, en agosto de 2013, 4.039. Esto quiere decir que se constató que esos niños no tenían garantizado comer al menos una vez en el día. 
 
Tras el verano llegó el inicio del curso y el Ejecutivo regional aprobó un presupuesto próximo a los 12 millones de euros para cubrir la partida correspondiente a los comedores escolares. Este dinero posibilitó que se asistiera a 66.857 alumnos en los más de 460 comedores escolares del Archipiélago. De este total, 40.500 menores (el 61 por ciento) reciben ayuda para hacer frente a la cuota, pero el dato clave está en que 10.826 tienen ‘cuota cero’ ya que en los hogares en los que viven no entran recursos suficientes. Sobre ellos, vuelve a reconocer el Gobierno regional que se encuentran en riesgo de exclusión social o en una situación económica desfavorecida. El objetivo de la ‘cuota cero’ es “garantizar al menos la comida principal de este alumnado y que sea obtenida en las mejores condiciones nutritivas, higiénicas y sanitarias”. 
 
La gravedad de la situación es tal que el propio Gobierno de Canarias ha implementado otra acción que viene a combatir la pobreza infantil en las Islas, que no es otra que el programa ‘Desayunos Escolares’ y al que dedica 1,50 euros por alumno. Durante el primer trimestre del curso 2013/2014 un total de 11.514 menores se beneficiaron del mismo (5.589 en la provincia de Las Palmas y 5.525 en la de Santa Cruz de Tenerife). La medida vuelve a obedecer a que se ha detectado por parte de la administración educativa un alto porcentaje del alumnado, perteneciente a los centros enclavados en zonas desfavorecidas social y económicamente, que asistía a clases en ayunas. 
 
Estas durísimas realidades se certifican en la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente a 2013 y que confirma que Canarias sufre una tasa de riesgo de pobreza del 28,4 por ciento.
 
*Datos extraídos del Gobierno de Canarias, el Parlamento de Canarias y el INE
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OPINIÓN, PERIODISMO

Detenernos para avanzar

Me cuenta una expatriada cubana que siempre ha pensado que el peso de la contestación al régimen en su país va en proporción al número de tareas que se deben hacer para sobrevivir. Esta subjetiva apreciación puede ser cierta o no, pero de lo que no cabe duda es de que cuando uno se entretiene todo el día en romperse la cabeza para saber qué comerá hoy es muy difícil entrar en combates más o menos morales. Debiéramos entonces dejarlo todo en manos de Maslow que allá por los años cuarenta del siglo pasado aclaró que cuando uno se ocupa en autorrealizarse es porque lleva tiempo sin preocuparse por llenar su nevera. Estas certezas se expanden a todos los órdenes de la vida. Así cuando a ninguno nos es ajena la relevancia del artículo 20 de la Constitución se opta por pasar de puntillas y hacer verdad absoluta esa máxima que viene a decir que de lo que no se habla no existe. De este modo, poco se profundiza estos días en comunicar o recibir libremente información veraz. Se prefiere optar por la anécdota que todo lo puede, por llamar sin contemplaciones la atención del ‘cliente’. Hay quienes piensan que todo en comunicación es publicidad, que todo persigue el fin último de que te compren el pescado. El futuro del periodismo está en las redes, esas redes que todo lo conectan, todo lo pueden y todo lo compran y venden. Y en este puente es preciso ser consciente de que cruzarlo entraña graves riesgos para todos. Está claro que para salvarnos, además de tener un buen producto, es necesario desplegar una óptima estrategia comercial. Pero también es cierto que esa estrategia no debe primar sobre el producto y que éste debe estar comprometido con la veracidad y también con el interés general. La escasa seriedad con la que se tratan temas vitales para la sociedad en los medios de comunicación o simplemente su ausencia son fruto de una degradación que ha confundido el origen de las cosas. Se opta por el circo, que no el pan. Y la responsabilidad es de todos, pero de unos más que de otros. Los periodistas estamos más ocupados en saber cómo subsistir hoy. Los males que nos acucian –la mayoría englobados en la sempiterna precariedad- se han multiplicado y de este modo es harto complicado trabajar cada día. Y esto no es una justificación, porque siempre hay ejemplos que nos dignifican al resto.  El caso es que con estos bueyes tenemos que arar. Y debemos hacerlo, pero siendo conscientes de ello. Faltan espacios en los que se dé un debate serio, riguroso. Es urgente detenernos para avanzar, recordar que no estamos ante una cuestión baladí. Debemos apostar por medios profesionales, que contraten a profesionales y que estén comprometidos con el periodismo dejando atrás un pasado no siempre glorioso.
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