POLÍTICA, SOCIEDAD, TERTULIA

La importancia de lo público

La importancia de lo público. Este viernes he participado en una tertulia en la que entre otros temas se ha abordado el futuro de la Radiotelevisión pública de Canarias y los Servicios Públicos.

Canarias Despierta 27.02.2015

Nota: Programa ‘Canarias Despierta’ de Canal 4 Tenerife. La tertulia comienza a partir de la 1h29′.

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Amores secos en los bajos del pantalón

Cuentan por ahí que plátanos como los de Canarias, hay pocos. Lo mismo le pasa a los tomates. Dicen que la fruta aquí sabe diferente, mejor, que tiene más y mejor sabor. Uno, siete veces único. En ocasiones «estas verdades» que se expanden rápido y sin saber muy bien cómo, pueden tornarse en deshonrosas certezas.

A nadie se le escapa que las condiciones laborales en «nuestras medianías», como en otros ámbitos, no siempre son las más óptimas y como suele pasar, las peor paradas siempre son las mujeres. Hace unos días y con motivo del Día por la Igualdad Salarial, el sindicato UGT hizo público un informe que desvelaba que en el Archipiélago una mujer trabajando en el mismo puesto cobra al año 3.591,14 euros menos que un hombre. Si bien la brecha salarial entre féminas y varones en Canarias es de las menores, se da la «casualidad» de que la Comunidad Autónoma se encuentra entre las regiones del país dónde las mujeres cobran menos junto a las de La Rioja, Murcia y Extremadura. Cuando no hay músculo es complicado adelgazar.

Con este caldo de cultivo cabe preguntarse por cómo viven las mujeres del campo, las agricultoras y ganaderas de las Islas. Según los datos del Gobierno de España en el Archipiélago a finales de 2014 había unas 20.700 personas dedicadas al sector primario, más de 16.200 trabajadores por cuenta ajena y el resto (4.500) afiliados a la Seguridad Social como autónomos. Buena parte de ellas, son mujeres.

¿Cuántas horas trabajan al día? ¿Qué condiciones laborales tienen? ¿Disfrutan de vacaciones? ¿Cuánto cobran? ¿Cómo viven? Mientras estas preguntas se quedan en el aire, no queda tan lejos como, por ejemplo, a mediados de la década de los años sesenta del siglo pasado los almacenes de plátanos se llenaban de mujeres que trabajaban desde la madrugada hasta la puesta de sol. Las condiciones laborales no eran buenas, pero ellas guardaban silencio. Muchas, además, tenían que trabajar como criadas en los hogares de los terratenientes y callaban. Otras exhibían un elegante andar, fruto de ese siniestro arte de «cargar piñas de plátanos a la cabeza» que al final sólo traía terribles consecuencias físicas. Las peor paradas iban apagándose poco a poco entre «furadan» y otros plaguicidas, aunque todas aguardaban un mejor tiempo. La estocada definitiva para algunas les llegaría cuando al final de sus días descubrían cómo sus benefactores no habían cotizado por ellas, pese a haber estado trabajando toda su vida.

Las mujeres en las medianías también estaban mal, dedicadas a barrer pencas para los animales, cavar y levantar viña, coser tabaco, desgranar millo, tender tunos, partir almendras o coger tederas de sol a sol, siempre con el aliento de la pobreza en el cogote y «almurciécalos» en los bajos del pantalón.

Y heredera de ellas, la sociedad canaria actual todavía tiene un largo trecho por recorrer en materia de igualdad. Urge que las mujeres que viven en el medio rural tengan una participación plena, igualitaria y efectiva en la economía y en la sociedad; y nada mejor para hacerlo que dignificando su incorporación al mundo laboral, a la formación permanente y también a las nuevas tecnologías, en igualdad de condiciones. Nos lo debemos.

Pdt. Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz

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Acción Popular Jubilados


El 6,7% de los partidos políticos nacidos desde 2004 en el país se radican en Canarias
Acción Popular Jubilados es uno de los veinte partidos políticos creados en Canarias en los últimos doce meses. En momentos en los que constantemente se habla de desafección, lo cierto es que «la maquinaria sistémica» continúa a pleno rendimiento y el Archipiélago ha generado, según los datos del Ministerio del Interior, el 6,7 por ciento de los partidos políticos nacidos en la última década en el país.

La mayoría de estas organizaciones tiene ámbito local, su ideario es plural y cuenta en su denominación con la palabra «alternativa». Se buscan más opciones, dado el inusitado aumento del interés por la política.

Corría el año 2007 cuando el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, anunciaba en su investidura «un gobierno de las personas». 0cho años después y tras haber pasado por diferentes estadios: personas, usuarios y hasta clientes, son muchos los que quieren volver a ser «ciudadanos», entendiendo el término como sujetos de derechos políticos, y que intervienen, ejercitándolos, en el gobierno de un territorio.

Un buen camino para este fin es el del sufragio pasivo. Un total de 127 nuevos partidos en la Comunidad Autónoma desde 2004 no es mal saldo. El último en ver la luz hasta el momento es Alternativa por Teror, pero se espera alguno más de aquí a mayo, fecha en la que se celebrarán elecciones locales y autonómicas. También son nuevos Alianzas Municipales de Progreso, Alternativa Democrática Gomera, Candelaria Despierta y Por y para el Pueblo, entre otros. Ahora habrá que esperar a ver qué recorrido tendrán, si logran echar a andar definitivamente o si, por el contrario, se quedan «durmiendo el sueño de los justos».

No cabe duda de que su origen es variopinto. Mientras unos están conformados por personas agrupadas en función de sensibilidades, otros lo están en función de sus posibilidades. En este último grupo están aquellos políticos «de raza» que estando a disposición del partido para lo que éste precise, al mismo tiempo idean «planes b» por si esos mismos partidos no tienen a bien su «alistamiento». Surgen así «partidos-chiringuito» y es que para tanto «convite» electoral es oportuno acicalarse y, si se tercia, bien acomodarse.

Pero llegados a este punto nos tropezamos con la gran asignatura pendiente: la participación. El sufragio activo, ese otro mecanismo para ejercer ciudadanía, es un derecho que ha ido cayendo en desuso. En la última cita electoral celebrada, los comicios europeos, el voto de los canarios se repartió entre 39 partidos diferentes (cifra algo inferior a la de las municipales de 2011 donde hubo apoyos para más de una cuarentena formaciones), pero la abstención creció cinco puntos, hasta el 65 por ciento. Más de un millón de ciudadanos con derecho en las Islas no votó. En las elecciones locales la movilización acostumbra a ser algo mayor, aunque un 37,2 por ciento (1,32 puntos menos que en 2007) es a todas luces una cifra ciertamente insuficiente y que una sociedad que quiere progresar no debe permitirse.

 

La ciudadanía debe movilizarse, ya que éste es un muy buen momento para ello; y lo debe hacer volviendo a «la acción con júbilo», que no jubilada, a pesar de que siempre habrá quien no esté por la participación. Necesitamos gobernarnos nosotros mismos para que nuestros sueños sean posibles; sólo así el voto cristalizará como nuestro punto de partida.

Pdt. Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz

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Acoso al débil: 270 casos

¿Qué realidad se esconde tras 5.343 llamadas telefónicas? ¿Qué persiguen? 5.343, ese número es la cifra exacta de consultas que ha recibido el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar en Canarias en los dos últimos cursos. Si nos quedamos en la superficie de los datos, toca a siete llamadas de media al día aproximadamente, es decir, cada día ha habido, al menos, siete momentos en los que alguien en las Islas ha pensado, ha tenido la necesidad o se ha preocupado por lo que ocurre en «nuestros» colegios en esta materia. Pero es necesario ir más allá y visibilizar que en los centros educativos se dan realidades, en ocasiones, muy reprobables y es que, aunque no se hable abiertamente de ello, el acoso al «débil» está ahí y hay que erradicarlo. Claro está, siendo exquisitos y sin estigmatizar a las víctimas.

El protocolo de actuación contra este gravísimo problema se activó en el Archipiélago en 129 ocasiones durante el curso 2012-2013 y en 141 en el curso siguiente, el 2013-2014. 270 historias -pequeñas y grandes- de dolor y sufrimiento. Y es que padecer acoso escolar no es algo baladí, es un síntoma de que quizá no hemos sabido crecer en sociedad. Puede ser que algunos piensen que los números son pírricos o que el asedio entre colegiales es algo cosustancial a su crecimiento, pero sin lugar a dudas erran.

El «Informe Cisneros» desvela que uno de cada cuatro alumnos sufre o ha sufrido en algún momento una situación de acoso escolar en España. Hay otros estudios que alertan de que de los que lo han padecido casi la mitad, el 43 por ciento, han pensado en suicidarse alguna vez. ¿Cómo debe ser, qué magnitud tiene el acoso para que un menor llegue a estos extremos? ¿Por qué no ve ningún resquicio por el que «salvarse»? ¿Qué hacemos el resto, los que miramos sin ver?

Lo cierto es que el 43,2 por ciento de los casos denunciados en el Archipiélago se confirman finalmente como acoso escolar. Aunque las cifras vayan en aumento en el Archipiélago, parece observarse tras el análisis de los datos que lo que realmente ha crecido es la sensibilización con respecto a esta problemática y también nuestras capacidades como sociedad para detectarla. Minimizar los ataques se ha demostrado como una estrategia ciertamente equivocada, que a la larga sólo acarrea consecuencias más negativas aún. Y en este punto preocupa y mucho leer cómo el Gobierno de Canarias admite que «sigue teniendo» problemas para obtener las autorizaciones de las familias para trabajar con el alumnado detectado como responsable de ejercer el acoso. Es oportuno añadir aquí que del mismo modo que el Ejecutivo dice esto reconoce que este escollo es cada vez menor.

Y en éstas, parece lógico concluir que la lucha contra esta penosa realidad debe ser atendida de forma integral. Aquí toca ocuparse de forma urgente de las víctimas, pero también del alumnado que muestra actitudes contrarias a la integración y la convivencia. Ello acompañado de la asistencia a las familias, que se tornan vitales en este dificultoso trayecto. Del mismo modo, debe haber acciones que mejoren las respuestas del profesorado y el resto de la comunidad educativa. Más concienciación. Pieza clave en este puzle es también el que juega el alumnado que observa en silencio el acoso contra sus compañeros y es que todos tenemos algo que decir contra el acoso infantil si queremos promover una sociedad libre, tolerante y justa. 


Pdt. Este artículo ha sido publicado en el digital Elblogoferoz
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