ECONOMÍA, ELBLOGOFEROZ, OPINIÓN, SOCIEDAD

El desierto nos espera

El descenso del interés por algunos asuntos vitales para nuestra subsistencia ha sido un daño colateral más de la crisis económica por la que atravesamos. Si bien, a finales del siglo pasado y principios del presente había una mayor sensibilidad por temas relacionados con el medio ambiente y la ecología, éstos han caído a un segundo o tercer plano del debate público.

Buen ejemplo de ello ha sido el escaso número de iniciativas acerca, por ejemplo, del cambio climático registradas en el Parlamento de Canarias durante la presente legislatura, sólo diez de más de 1.400. Igual suerte corrió la contaminación con ocho iniciativas o el tratamiento de residuos con otras seis. Punto aparte ha merecido la refinería de Santa Cruz de Tenerife o las archiconocidas prospecciones petrolíferas en aguas próximas a las Islas. Aunque parece que aquí la concienciación ecológica no ha primado sobre otras cuestiones de índole política.

De igual forma, la crisis también ha influido en los ciudadanos. En la sociedad ha habido un cambio de comportamiento. Si bien antes se optaba más por llevar a cabo acciones individuales como no consumir productos contaminantes, ahora esas actitudes son «tachadas de esnob» y se prefiere acudir a acciones colectivas como las protestas en la calle.

Lo que extraña es que ésta es una cuestión vital para el Archipiélago y que debería centrar el debate político y económico, ya que de seguir como hasta ahora, Canarias sufrirá a medio-largo plazo un aumento de temperaturas, la erosión de sus costas, la reducción de su biodiversidad y la aparición de enfermedades tropicales. Y todo ello repercutirá de forma directa en la ciudadanía, pero también en su principal fuente de ingresos: el turismo. Así que si no es por principios, los políticos deberían atender a los bolsillos.

Las administraciones públicas han reconocido que la temperatura podría aumentar hasta 1,5 grados en Canarias en el año 2050, que se incrementarán las posibilidades de fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor o inundaciones por lluvias intensas; o que aproximadamente un 82 por ciento de la superficie del Archipiélago se encuentra en riesgo de desertificación.

Qué se ha hecho, qué se está haciendo, pero sobre todo qué se va a hacer son cuestiones de trascendente importancia; y más cuando se es consciente de que los turistas que viajan a las Islas son muy sensibles a estas cuestiones. Poco se sabe de la evaluación de las tímidas medidas puestas en marcha al respecto hasta ahora. También habrá que ver qué dicen los partidos políticos en sus programas electorales para las próximas elecciones de mayo. No hay que recordarles que ya los planteamientos superficiales y propagandísticos no le valen a la ciudadanía.

Los datos científicos nos dicen que a medio plazo habrá más calor, menos playas y menos biodiversidad. Eso nos hará menos competitivos y reducirá el número de turistas. También se resentirá el empleo. Si queremos que el clima no cambie, que el desierto se nos lleve se hace necesario cambiar. Estamos a tiempo.

Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz.

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One thought on “El desierto nos espera

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