ECONOMÍA, ELBLOGOFEROZ, OPINIÓN, SOCIEDAD

El clima que nos viene

Todo podría cambiar el próximo mes de diciembre o no. A partir del 30 de noviembre se celebra en París la vigésimo primera Conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015. Una cita que podría ser clave para el futuro de todos, aunque haya quienes aún siguen manteniendo que el cambio climático no es algo real. Como si oyeran llover, algunos dirigentes públicos dudan de los estudios científicos…

Frente a estos escépticos, la comunidad científica se ha aliado para constatar los aumentos de la temperatura y del nivel del mar, también el derretimiento de los polos o la mayor frecuencia de los fenómenos climáticos extremos. Cuestiones éstas que podrían parecernos lejanas en el espacio y en el tiempo si no fuera porque también hay informes científicos que hablan de cómo será la realidad del archipiélago en las próximas décadas.

El proyecto «Climatique», desarrollado en Canarias y Marruecos hace algunos años, vino a confirmar que en los próximos cuarenta-cincuenta años el Archipiélago contará con temperaturas más altas y menos lluvias –sobre todo en invierno-, y sufrirá los efectos de la elevación del nivel del mar. Si bien es cierto, que se trata de previsiones, los estudios realizados dejan bien a las claras que de continuar todo como hasta ahora la agricultura se vería seriamente afectada y las Islas perderían aún más autonomía alimentaria. Parece lógico que si sube la temperatura y las precipitaciones se reducen, el campo necesitará más agua. Los costes se dispararían, ayudados también por la salinización de los pozos costeros.

La escasez de agua –una vez más en la historia de Canarias- se convertiría en uno de nuestros principales problemas. La desalación y depuración de aguas tendría que crecer exponencialmente y esto obligaría a tener que mejorar mucho su gestión y ahorro. La proximidad a la costa de las instalaciones hidráulicas contribuiría además a que se den episodios de inundaciones debido a la nueva realidad del océano, cuyo nivel habría crecido.

Por si esto no fuera poco, se añadiría el grave inconveniente del reparto de agua. Los sectores económicos (industrial, turístico o agrícola) rivalizarían por el control del agua. El turismo además se vería ciertamente afectado ya no sólo por la falta de agua, sino también por que las altas temperaturas alterarían las temporadas turísticas tal y como las conocemos hasta ahora. Los episodios de fuertes lluvias concentrados en intervalos cortos de tiempo y la virulencia del mar producirían daños en las infraestructuras. También el mar erosionaría la actual costa con lo que la mayoría de las playas desaparecerá.

Esta nueva realidad debe servirnos de acicate para comenzar a revertir esta situación. El objetivo de «París 2015» es lograr un nuevo acuerdo internacional sobre el clima que mantenga el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Hay quienes alertan de que será insuficiente. Quién sabe qué sucederá en la capital gala, pero independientemente de lo que pase debemos tomar conciencia cuanto antes. Nos va la vida…

Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz.

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Patrimonio escondido

La Villa de La Orotava, en Tenerife, ha comenzado la carrera por convertirse en Patrimonio de la Humanidad. Un camino, que no será sencillo, pero que ya han recorrido el Parque Nacional de Garajonay, San Cristóbal de La Laguna, el Teide y en 2009 el silbo gomero. Hoy analizamos cómo nos comportamos ante nuestra historia, ante nuestros edificios y ciudades. Intentamos saber si cuidamos nuestro patrimonio histórico y cultural o si por el contrario se mantiene escondido, desapareciendo poco a poco, en los rincones de nuestro día a día…

Este reportaje fue emitido el 20 de octubre de 2015 en Canarias Radio La Autonómica. Se puede escuchar a partir de 1h 30 de programa.

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Construyendo Canarias

Los últimos días da la impresión de que se ha vuelto a «recrudecer» el denominado pleito insular. Ese extraño fenómeno que no termina de superarse en el Archipiélago y que más que luchar por la equidad entre los ciudadanos de a pie, solo persigue consolidar la hegemonía económica, política e institucional «de unos patrones sobre otros patrones».

Utilizado por todas las ideologías y en todas las épocas, el pleito ha sido y es un difícil escollo a superar también por el nacionalismo de las islas. En teoría, la lucha se libra entre quienes piensan que Canarias es una suma de islas y quienes mantienen que la nación debe imperar. Unos creen que la autonomía se debe construir desde la isla (de abajo hacia arriba) y otros defienden que debe hacerse a la inversa (la canariedad se irradia desde arriba hacia abajo). Esto se mezcla con el papel que deben jugar los cabildos y con el que juegan los partidos de ámbito estatal; y se tropieza con los personalismos de quienes cuando se sientan en una silla promueven una cosa y cuando ocupan otra, sin rubor alguno, patrocinan la contraria.

Parece que en este nuevo episodio, como en tantos otros, si uno profundiza algo, no demasiado, se da de bruces con la realidad, que es muy diferente a cómo es sentida o percibida por la sociedad. Todo ello amparado en el desconocimiento, porque en esto de la vida, en ocasiones, las apariencias engañan. Aquí todos se aprovechan de la ignorancia: Si logro que los de aquí no sepan cómo están los de allí y viceversa, siempre saldré ganando. Todo esto del pleito, que al final no es otra cosa que una elemental pelea por «las perras», está adornado por una serie de planteamientos cuasi teóricos que le dan apariencia de certeza científica. Las clases adineradas se han cosido un traje a la medida para justificar la consecución de sus intereses.

Como si de un eslogan de campaña se tratara, todos defienden Canarias. Los políticos de todas las ideologías y corrientes se adueñan de la identidad de los pueblos y ahí es cuando llegan los despropósitos. Se excluye al que piensa distinto y se le tacha de «traidor». Si no estás conmigo, estás contra Canarias. Han sabido jugar muy bien su papel de defensores de la patria. Unos lo han hecho de manera algo burda y otros de forma más sibilina, pero el objetivo se ha conseguido: Mientras estamos enfrascados en que al vecino le han dado más que a nosotros, sus negocios –los de ellos- pasan inadvertidos. Nadie enseña las cuentas y así, con cuentos, la discusión se eterniza hasta el infinito.

Lo que no se nos puede escapar es que está bien defender los intereses de Canarias, o de cualquier isla, pero siempre sin olvidar que los 2.098.649 de personas que residen en las Islas tienen necesidades y pensamientos muy diferentes unos de otros. Nadie tiene capacidad suficiente para hacerse valedor único del concepto «canarias»; y por cierto, ahí siguen las tasas de pobreza y de desempleo próximas al 30 por ciento. También los datos de fracaso escolar y el estado de la sanidad pública, las listas de espera, la atención a los dependientes, el escaso desarrollo industrial o de implantación de energías renovables…

Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz.

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Fracaso colectivo

El año 2016 se presenta como «un gran año judicial», pero no porque en principio vaya a haber más y mejores medios personales y materiales en los juzgados o porque definitivamente el papel vaya a desaparecer, sino porque en las Islas se celebrarán un par de juicios que llevan «coleando» más de una década.

Uno de ellos será el juicio a cuentas de la extracción de áridos en el valle de Güímar, en la isla de Tenerife. El paisaje que ha dejado es cuanto menos aterrador. Al parecer, eso lo debe decidir el juez, se lleva cometiendo un delito ecológico durante más de treinta años y se acusa a cinco empresarios. Habrá que dilucidar si los acusados tenían o no licencia para extraer los áridos. Les piden cinco años de prisión y más de 200 millones de euros.

Quizá al mismo tiempo que se esté «celebrando» el juicio, en el Parlamento de Canarias se debatirá una proposición de ley que pretende ordenar los barrancos de Güímar y restaurar el espacio natural. El texto, impulsado por el Cabildo de Tenerife, pretende declarar el enclave de interés autonómico, delimitar su territorio, prohibir las extracciones, recalificar los terrenos como suelos rústicos de protección ambiental, y que Cabildo, Ayuntamiento y Gobierno aprueben un plan de restauración.

Pero esta futura ley dice más cosas. Reconoce que es un problema desde hace décadas. También describe lo que allí pasa: «Intensidad y avidez de algunas extracciones, que alcanzan profundidades desmesuradas, desconexión entre las explotaciones, como acredita la ausencia de infraestructuras comunes como vías de acceso conjuntas, tensión recurrente entre extractores y agricultores, afectación a los cauces, pero, sobre todo, la inexistencia de cualesquiera actuaciones de restauración ambiental que encubriera la huella de esas explotaciones».

Aunque la proposición alude a los esfuerzos de las administraciones por acabar el expolio medioambiental, reconoce que lo sucedido allí es un «fracaso colectivo». «Pese a los medios y los esfuerzos desplegados, la conflictividad en torno a la extracción de áridos en Los Barrancos de Güímar sigue siendo la misma, mientras que el deterioro del espacio es mayor que una década antes. Aun cuando los motivos son diversos, sin embargo, es posible hablar de un fracaso colectivo con respecto a ese espacio territorial».

Veremos en los próximos meses qué decide finalmente el juez y también qué votan los diputados en Teobaldo Power. Quizá lo que no podamos vivir es cómo los responsables políticos, además de escribir negro sobre blanco que todo ha sido un fracaso, se exigen responsabilidades. Que se hayan extraído áridos durante más de treinta años de forma desaforada y a ojos de todos debe tener más consecuencias que una nueva ley que intente resolver el entuerto. También habría que ver cuánto dinero se ha generado y a dónde ha ido a parar; y sobre todo a quién le tocará pagar para restaurar «el equilibrio ecológico perturbado».

Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz.

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Votos rogados

En ocasiones es complicado casar ideas, que aunque lo lógico sería que fueran en la misma dirección, parecen como esas líneas paralelas que, a pesar de todo, nunca llegan a cruzarse. Y es que en esto de las elecciones hay cosas que cuesta comprender. Veremos cómo va la cosa las generales, que al final se celebrarán el próximo 20 de diciembre.

La cuestión es que parece que aunque la Constitución diga en su artículo 42 aquello de que «el Estado velará especialmente por la salvaguardia de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno», ese mismo Estado -en la vida real- poco hace por defender los derechos «políticos» de los españoles «en el exterior». Son continuas las quejas por no poder ejercer su derecho al voto.

Mucho ha cambiado la cosa desde la reforma de la ley electoral de 2011. Antes algunos no se quitaban de la boca, ni del pensamiento, su interés por las preocupaciones de los canarios en Venezuela o Cuba. Los viajes «de ida y vuelta» eran una constante, pero la reforma impidió que continuaran votando en las municipales; y ahora quién sabe cómo les va…

Poco se oyó hablar de ellos el pasado mes de mayo cuando 134.801 residentes canarios vivían fuera del país y no ejercían el voto en las locales, aunque sí en las autonómicas. Quizá el próximo diciembre se les oiga algo más. Tan solo del mes de mayo a agosto, su número ha aumentado en 1.543, según los datos del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), lo que viene a ser casi como toda la población que vive en Garafía, en La Palma. Se ha pasado de 134.801 a 136.344 personas.

En el CERA hay inscritos más de 1.864.000 personas, que a pesar de la desidia de algunos se siguen quejando de que no pueden votar en igualdad de condiciones que el resto. Su pasaporte dice que son españoles, pero la realidad es bien distinta. No casan sus derechos con la realidad y de eso mucho sabe la autodenominada «marea granate».

Llegados a este punto habría que preguntarse por lo que dicen los estudios sociológicos encargados por los partidos mayoritarios acerca del color de ese voto granate. ¿Cabría alguna posibilidad por pequeña que fuera de que si les fuesen favorables, aprobarían un sistema que fuese bueno? Preguntas al aire, que nadie responde…

La propia Junta Electoral ha reconocido que existen «problemas» para ejercer el voto «rogado» desde el exterior, pero a nadie parece importarle. Bastantes problemas tenemos ya, deben pensar muchos, para ponernos a arreglar los inconvenientes por los que atraviesan los que ya no están. Y ojos que no ven,… Pues eso, que una vez más, quizá cuando nos toque a nosotros, sea demasiado tarde.

Este artículo ha sido publicado en El Blogoferoz.

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El drama de los refugiados

El conflicto armado de Siria atraviesa por su quinto año y sus consecuencias hasta ahora son devastadoras: 250.000 muertos, 11 millones de desplazados, 3.9 millones de refugiados y más de 12 millones de personas que dependen de la ayuda humanitaria para subsistir. Analizamos en Canarias Radio La Autonómica algunas de las claves de este conflicto que lleva llamando a las puertas de una Europa atónita desde hace años sin que nadie les hiciese caso…

Este reportaje fue emitido el 29 de septiembre de 2015 en Canarias Radio La Autonómica. Se puede escuchar a partir de 1h 46 de programa.

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