OPINIÓN, PERIODISMO

¿Adónde has ido, querido background?

Allí estaba aquel texto. Estilísticamente perfecto y técnicamente redondo. Un titular adecuado, una entradilla completa y un texto puro. El lector podía fácilmente saber el qué, quién, cómo, cuando, donde… Nadie, absolutamente nadie, podía reprocharle nada a aquellas líneas. Lo mismo le pasaba a aquella crónica que emitieron en el informativo de las seis. El pase, informativo; y el cuerpo completo. El locutor explicó profusamente lo ocurrido. En la tele, ídem. Aquellas tres informaciones, en radio, prensa y televisión, no tenían ningún pero. O sí. Les faltaba alimento, contexto. Algo que se está perdiendo y que es fundamental para que esto siga siendo periodismo. “Contextualizar una información significa llevar elementos nuevos y paralelos al hecho central que origina la noticia, realizando aportes que permitan aclararlo y ponerlo en relación con otros hechos laterales. Lo que se busca de este modo es profundizar los niveles de información que se brindan, aportando al lector la mayor cantidad de elementos posibles que contribuyan a la comprensión de los mensajes transmitidos” (Verga y Miceli, 1994). Este ejercicio, vital, permite ahondar en lo ocurrido. Podemos limitarnos a lo evidente, pero si no intentamos profundizar el ciudadano ve francamente disminuido su derecho a estar bien informado. No se trata de que el periodista se «luzca», se trata simplemente de que quien reciba la información pueda conocer lo sucedido y poder actuar en consecuencia. Por ejemplo, no es lo mismo saber que una persona a partir de ahora se hará cargo de una determinada área en una administración local, que poder conocer de dónde viene, que ha hecho en el pasado y qué le ha llevado hasta allí. También es oportuno saber en qué punto está esa área de gobierno o la administración en general y el futuro que les depara. Esta tarea, la de contextualizar evidentemente no es sencilla, pero de eso se trata. La foto de un momento la puede hacer cualquiera, pero debemos exigirnos más. Mucho más. No sé si es cosa de la crisis o de la precarización, pero temo que el «background» en las piezas periodísticas se haya ido de vacaciones. Lo temo porque con él también se va la calidad de una profesión herida, pero sobre todo por la indefensión en la que deja a muchos ciudadanos. Hay que reivindicar con más ahínco ese artículo 20 de la Constitución. Si nos saltamos el contexto, no se gana en transparencia, ni en información. Se deja marchito ese deber de poder conocer para hacer ciudadanía…

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